Contratar a alguien para que te haga la web es una decisión importante. Una web mal hecha puede costarte más en rediseño y clientes perdidos que haberla hecho bien desde el principio.
Aquí tienes la guía honesta para no equivocarte.
Lo primero: define qué necesitas antes de buscar
Antes de hablar con ninguna agencia, responde estas tres preguntas:
- ¿Cuál es el objetivo principal de la web? ¿Recibir llamadas? ¿Hacer reservas online? ¿Vender productos?
- ¿Quién va a actualizar el contenido? ¿Necesitas poder hacerlo tú o lo delegas todo?
- ¿Cuánto puedes invertir? No solo el proyecto inicial, también el mantenimiento anual.
Con estas respuestas claras, puedes evaluar si lo que te propone cada agencia tiene sentido para tu caso.
Qué mirar en el portfolio de una agencia
El portfolio es la prueba más honesta del trabajo de una agencia. Al revisarlo, fíjate en:
- ¿Las webs del portfolio cargan rápido? Entra en ellas desde el móvil y mide el tiempo de carga. Si son lentas, las tuya también lo será.
- ¿Se ven bien en móvil? El 70% del tráfico es móvil. Si sus webs no están bien adaptadas, la tuya tampoco lo estará.
- ¿Los diseños parecen modernos o tienen 5 años de antigüedad? El diseño web cambia rápido. Una agencia con portfolio desactualizado probablemente esté trabajando con herramientas o conocimientos obsoletos.
- ¿Tienen webs de negocios similares al tuyo? No es imprescindible, pero es una ventaja que ya conozcan tu sector.
Preguntas que debes hacer antes de contratar
¿Quién va a hacer el trabajo?
Muchas agencias subcontratan el desarrollo a terceros. Eso no es necesariamente malo, pero tienes que saberlo. Si algo falla, ¿quién responde?
¿Incluye el SEO?
Una web sin SEO es como un local en un sótano sin letrero. Pregunta específicamente qué incluye en cuanto a optimización para buscadores: metadatos, velocidad, datos estructurados, redacción de textos.
¿Quién es el propietario del código y del dominio?
Algunos proveedores te "retienen" en su plataforma: si te vas, pierdes la web. Asegúrate de que el código es tuyo y de que puedes mover la web a otro proveedor si lo necesitas.
¿Cuánto tiempo lleva el proyecto?
Una web corporativa bien hecha tarda entre 7 y 21 días. Si te dicen menos, puede que sea una plantilla. Si te dicen más de un mes para una web sencilla, probablemente están gestionando demasiados proyectos a la vez.
¿Qué pasa después de la entrega?
¿Quién actualiza la web si algo falla? ¿Hay un periodo de garantía? ¿Existe plan de mantenimiento si lo necesitas?
Señales de alarma
Precio demasiado bajo sin explicación: una web a medida bien hecha por menos de 200€ es casi imposible. A ese precio, te están dando una plantilla genérica sin personalización ni SEO.
Promesas de "estar en el número 1 de Google" en días: el posicionamiento orgánico tarda semanas o meses. Quien te promete resultados inmediatos o te cobra por "garantizar" primeras posiciones en Google casi seguro está mintiendo.
Sin contrato claro: cualquier proyecto web debería tener un documento que describa lo que se entrega, en qué plazo, a qué precio y qué pasa si no se cumple.
No tienen webs propias cuidadas: si la web de la propia agencia es lenta, fea o está desactualizada, es difícil confiar en que la tuya vaya a estar bien.
No responden rápido antes de contratar: si tardando en responder cuando quieren tu dinero, ¿cómo van a responder cuando ya lo tienen?
El precio: qué es razonable esperar
| Tipo de proyecto | Rango de precio razonable |
|---|---|
| Landing page | 200€ – 600€ |
| Web corporativa (hasta 8 páginas) | 400€ – 1.500€ |
| Tienda online | 800€ – 3.000€ |
| Web con funcionalidades avanzadas | 2.000€ en adelante |
Por debajo de esos rangos, casi siempre hay algún compromiso: plantilla genérica, SEO no incluido, soporte mínimo o propietario del código que no eres tú.
En resumen
Una buena agencia de diseño web te explica exactamente qué va a hacer, en qué plazo, por qué precio y qué pasa después. Te enseña webs que ha hecho. Y responde tus preguntas con claridad, sin tecnicismos innecesarios.
Si quieres valorar si Kosmiq es la opción adecuada para tu proyecto, cuéntanos qué necesitas. Sin presión: si no encajamos, te lo decimos y te orientamos.